Yo lo que quiero es una hamburguesa.

Jun 10

Anécdota, cortesía de mi tío.

sinpellido:

Hace como 25 años años -debe tener 45 años, mi tío- estaba un poco ebrio, y había ganado algo de dinero en un hueco -lugar de mala muerte-, apostando en algo, no recuerdo que.

Ya estaba por amanecer y como no había comido nada, desde la noche anterior, me fui al terminal a comer en algún local, de esos que abren mucho antes del amanecer; lo atendía un tipo con acento un tanto extraño. Pido, no se, como 8 empanadas o algo así. ya estaba por terminar, y llega un sujeto, y comienza a molestarme, a insultarme. Me molesto tanto, que en un punto le dije:

-¿Que es lo que quieres? ¿Que estas buscando tú aquí, conmigo?.

No recuerdo que respondió el tipo, y se armo con sus puños. Cruzamos un par de palabras y me asesto un golpe en los brazos; como ya le había dado un golpe de ventaja, estiro mi brazo y le doy un buen golpe en el rostro. El tipo cae, de inmediato, tendido en el piso. solo alcancé a darle unas pataditas, para ver si reaccionaba, antes que saliera el dueño de la tienda y dijera, con su acento extraño: Mira lo que haz hecho larguirucho, vete, corre, YA!

Tome mi refresco, le di un ultimo sorbo y me fui. Jamas volví a saber del tipo, se que no lo maté, pero si se llevo un muy buen golpe.

Jun 09

Anécdota, cortesía de mi tío.

Hace como 25 años años -debe tener 45 años, mi tío- estaba un poco ebrio, y había ganado algo de dinero en un hueco -lugar de mala muerte-, apostando en algo, no recuerdo que.

Ya estaba por amanecer y como no había comido nada, desde la noche anterior, me fui al terminal a comer en algún local, de esos que abren mucho antes del amanecer; lo atendía un tipo con acento un tanto extraño. Pido, no se, como 8 empanadas o algo así. ya estaba por terminar, y llega un sujeto, y comienza a molestarme, a insultarme. Me molesto tanto, que en un punto le dije:

-¿Que es lo que quieres? ¿Que estas buscando tú aquí, conmigo?.

No recuerdo que respondió el tipo, y se armo con sus puños. Cruzamos un par de palabras y me asesto un golpe en los brazos; como ya le había dado un golpe de ventaja, estiro mi brazo y le doy un buen golpe en el rostro. El tipo cae, de inmediato, tendido en el piso. solo alcancé a darle unas pataditas, para ver si reaccionaba, antes que saliera el dueño de la tienda y dijera, con su acento extraño: Mira lo que haz hecho larguirucho, vete, corre, YA!

Tome mi refresco, le di un ultimo sorbo y me fui. Jamas volví a saber del tipo, se que no lo maté, pero si se llevo un muy buen golpe.